Anemia Infecciosa Equina (AIE) en Argentina – Parte I –

La ANEMIA INFECCIOSA EQUINA (AIE) es una enfermedad producida por un virus de la familia (Retro viridae) que se caracteriza por la gran cantidad de mutaciones que sufren sus cepas cuando se reproducen.
Está genéticamente relacionado con el virus HIV (vulgarmente se lo llama “el SIDA de los caballos”) y es exclusivo de los solípedos (equinos, asnos, mulas).

No tiene cura ni existe una vacuna con un mínimo de eficacia para su prevención.
El animal que se ha infectado, es portador del virus durante el resto de su vida, más allá de presentar o no síntomas de la enfermedad.
El tiempo transcurrido entre el ingreso del virus al organismo animal (contagio) y la aparición de algún síntoma (llamado período de incubación) varía habitualmente entre los 5 y los 30 días, aunque en alguna oportunidad ha llegado a varios meses.
Todas las cepas de este virus están en condiciones de enfermar.

Las llamadas “morbilidad y mortalidad” (cantidad de enfermos y gravedad de la infección)  de esta enfermedad, están determinadas principalmente por la sensibilidad individual y de la población que enfrentan el ataque viral.
Clínicamente hay dos formas, que son las que más frecuentemente se presentan: 1) forma aguda y 2) forma crónica.
Se mencionan otras dos formas (sobreaguda y subclínica) pero es más raro encontrarlas,  aunque como reservorios y fuente de transmisión, ambas son muy peligrosas, como veremos.

Los síntomas principales de la 1) forma aguda son: fiebre alta e intermitente, aumento de las pulsaciones, apatía y hasta incoordinación, a veces. La mucosas toman una tonalidad roja “sucia” y amarillenta como consecuencia del aumento de la bilirrubina libre que sigue a la destrucción de los glóbulos rojos, que le da nombre a la enfermedad (anemia). Los caballos conservan el apetito, pero a medida que avanza el tiempo este disminuye y empiezan  presentarse edemas subcutáneos.
La cantidad de virus en sangre es muy alta en esta forma, siendo esta  sangre una fuente de transmisión muy importante.

La 2) forma crónica es similar, pero con los síntomas mucho más atenuados. Entran y salen de esta situación de cronicidad de manera cíclica pudiendo agudizarse y hasta ocurrir la muerte, o pasar a una forma subclínica o inaparente en la que el animal puede parecer sano y ha llevado a la falsa creencia que se “negativizaron” o superaron la enfermedad.
Como es portador del virus por el resto de su existencia, el equino infectado es la FUENTE DE TRANSMISIÓN y el reservorio del virus.

La ANEMIA INFECCIOSA EQUINA no es una enfermedad contagiosa, sino una enfermedad infecciosa transmisible.
Se la denomina transmisible pues, excepto la vía intrauterina, la infección se transmite en forma mecánica desde una fuente de transmisión  a un animal sano. Hay dos formas de transmisión: 1) la transmisión natural y 2) la transmisión por acción del ser humano.

1) La transmisión natural se refiere a tábanos y moscas “chupadoras” y, en mucha menor medida, algunos mosquitos de gran tamaño que se alimentan en un animal infectado con alta carga viral, son “espantados” por las defensas de ese animal y concluyen su alimentación en un animal sano, trasladando en su boca sangre infectada. En estas condiciones el virus sobrevive entre 15 minutos a 4 horas, perdiendo su capacidad para infectar a medida que va pasando ese tiempo. Por lo tanto, la probabilidad de transmisión depende de la concentración de equinos, de una alta carga de tabánidos o de un momento de alta carga de virus en sangre de la fuente de transmisión.

2)  En sangre o suero infectados, el virus puede sobrevivir varios meses a temperatura ambiente. Acá es donde la mano del ser humano interviene en mayor proporción en la diseminación de La ANEMIA INFECCIOSA EQUINA.

Es bastante frecuente el uso común en varios equinos (quizás más en el medio rural) de frenos, espolines, mordazas, cinchas, sudaderas, rasquetas sin una excelente higiene y desinfección antes de usarlo en otro animal. Otra vía de alto riesgo es el uso de la misma aguja para algunos tratamientos colectivos (vacunaciones, extracciones de sangre, desparasitaciones, terapéuticas con frascos multidosis). También sondas nasogástricas, material punzo cortante odontológico o elementos de tatuaje pueden ser vehículos peligrosos durante varios meses.

Hay otras posibilidades mencionadas, como durante el coito, post partum al mamar, o con agua o pasto seco infectados, siempre que existan microlesiones en el animal sano. Son bajas las posibilidades, pero no imposibles.
Los equinos reaccionantes positivos deben separarse al menos a 180 metros del resto de los equinos. Así disminuye considerablemente la posibilidad de transmisión.
El diagnóstico específico y de reconocimiento internacional (acreditado  por la OIE- Organización Internacional de Epizootias) es la prueba de inmunodifusión en gel de agar (ID), desarrollada por Leroy Coggins en 1972, conocida como Test de Coggins. Este test descubre con máxima seguridad a los portadores de virus, aún sin manifestaciones clínicas.

Destacamos entonces que:
1)      La ANEMIA INFECCIOSA EQUINA no tiene cura ni existe una vacuna.
2)      El equino infectado es la FUENTE DE TRANSMISIÓN y el reservorio del virus, por el resto de su existencia.
3)      La ANEMIA INFECCIOSA EQUINA no es una enfermedad contagiosa, sino una enfermedad infecciosa transmisible.
4)      Está en manos de todos los actores de la actividad equina, su propia protección ante la agresión de esta enfermedad. La única acción que podemos manejar es la prevención en el movimiento de los equinos y en todas las formas posibles de evitar actuar como transmisores involuntarios del virus.
5)      Para lograr esto, es necesario prestar mucha atención a las maniobras que realicemos, diariamente, nosotros y nuestros vecinos en la atención de los equinos.
6)      Actuar con prudencia y usar la experiencia personal con responsabilidad, debe ser nuestro mínimo aporte para convivir con este desafío de la Naturaleza a la actividad equina.

El diagnóstico y la campaña oficial de lucha, serán motivo de una próxima comunicación.

Referencias:
* Manual de Procedimientos para la Anemia Infecciosa Equina (AIE) – Dirección de Luchas Sanitarias- Dirección Nacional de Sanidad Animal (agosto 2005)- SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. ARGENTINA.
*Anemia Infecciosa Equina: un problema sin resolver- Dr. Frank Cook- La especie equina (AAVE) n° 41 (diciembre 2012)- ARGENTINA.

Por Dr. Alfredo Montes de Oca (MV)– Director Técnico Laboratorio ACV-EQUIMEL (Red de Laboratorios SENASA n° L056)– Martínez, provincia de Buenos Aires, ARGENTINA.

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