Isaías Ayala cumplió el sueño que tiene todo jockey

Egresado de la Escuela de Aprendices de San Isidro y radicado en los Estados Unidos, el joven piloto se dio el gran gusto de su vida al debutar en  la pista donde se corre el Derby de Kentucky. “Arranqué en un campo en Ceibas y poder correr en Churchill Downs fue algo maravilloso y una gran satisfacción”,  confiesa a pocas horas de esa experiencia.

El  4 de junio de 2020 quedará grabado para siempre en el recuerdo de Isaías Ayala. A fuerza de coraje y mucha voluntad aceptó el reto de instalarse en la siempre competitiva hípica norteamericana y, tras cumplir una experiencia de un par de años de vareador en ese país, le llegó el turno de ponerse la chaquetilla y salir a correr en el hipódromo de Churchill Downs, conocido como el hogar del Derby de Kentucky y los Kentucky Oaks. 
“Cuando vi el caballo anotado me pasaron muchas sensaciones. Transité un largo proceso para llegar a este momento.  Ya había trabajado como galopador en esa pista, pero correr en el mismo lugar donde se realiza una las carreras más importantes del mundo, que paraliza a los Estados Unidos, es algo único”, cuenta en un dialogo vía whatsapp para Argentina Turf Magazine. 
Debido a la pandemia mundial, las tribunas estaban sin público y sobre la cruz del ejemplar The Sheik of Araby, que con el mandil número once y al cuidado de Jimmy Corrigan, no consiguió un puesto en el marcador. Eso quedará sólo para la fría estadística porque Isaías concretaba una de sus metas; algo que empezó a diagramar cuando decidió dejar la Argentina a cambio de una nueva experiencia laboral. 
Es un muchacho que no olvida sus raíces y cuenta una comparación que, en cierta manera, grafica sus inicios con este presente.  “Arranqué en un campo en Ceibas ( Entre Rios), que no tenía empalizada; participé en las cuadreras; tuve la suerte de ganar en varios hipódromos del interior y ahora poder correr en Chutchill Downs fue algo maravilloso y una gran satisfacción. Nada me resultó fácil y si bien tengo muchas cosas para mejorar, creo que voy por buen camino.  Cuando estaba en el cuarto de jockey no lo podía creer”, confiesa con total cordialidad.  

Se sabe que la hípica americana es una de las mejores del planeta. Igualmente, hay detalles que cuenta Ayala que refuerzan el  avance  que existe por esos lados. “Es muy diferente a la Argentina. A los potrillos se los empiezan a domar con la montura. Hay oportunidades para todos. Además,  las mujeres tienen una gran presencia en cada uno de los oficios.  Hay peonas, galopadoras y muchas jocketas”, y agrega: “la mayoría de los jinetes se manejan con agentes.  Son fundamentales para conseguir más compromisos de montas. Ya conseguí uno y eso me da esperanzas para lo que se viene”. 
El apellido Ayala es de herencia hípica. Dos de sus hermanos están vinculados con la industria ecuestre. Horacio fue el peón de Roman Joy, el último vencedor del Gran Premio Jockey Club, mientras que el otro familiar es petisero en Francia con los caballos de Polo. Cuando en Buenos Aires a Isaías se le empezó a complicar con el tema del peso, escuchó los consejos del profesor Héctor Libré y  optó por redoblar la apuesta al encarar una aventura que ya le está empezando a dar sus buenos frutos. Otro en su lugar podría haber abandonado la profesión. Lo suyo es más que meritorio.

Por Nicolás Alcalde

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