Los aceites en la alimentación del caballo en training

Las dietas habituales de los caballos son escasas en grasas (lípidos)  ya que la concentración de éstos se encuentra en valores que oscilan entre un 2 a 3 %. 

Sin embargo se ha comprobado en investigaciones y en la práctica de la alimentación que los caballos pueden tolerar sin problemas dietas que contengan hasta un máximo de 20 % de grasas. Si bien estos valores no se alcanzan en la práctica diaria, los caballos deportivos pueden consumir dietas con un 10 a 12 % de grasas; estas dietas son especialmente indicadas por los veterinarios y nutricionistas y  resultan muy útiles cuando se las administra  a caballos con ciertas problemáticas.

Cuando hablamos de grasas comprendemos a una variedad de nutrientes que se caracterizan por estar compuestos por ácidos grasos y glicerol, a esta unión de tres ácidos grasos con el glicerol se los denomina Triglicéridos.
La diferencia entre las grasas animales y los aceites vegetales se debe principalmente a las características de los ácidos grasos (AG) que las conforman.
Estas características son básicamente la longitud de la cadena de carbonos de los AG y la mayor o menor saturación de los mismos.

Las grasas animales tienen AG de cadenas largas y saturados, son sólidas a temperatura ambiente y tienen una digestibilidad menor que los aceites en los caballos.
Los aceites tienen AG de cadenas cortas o intermedias y menos saturados, esto le confiere la cualidad de ser líquidas a temperatura ambiente y bien digeridas por los caballos.
Las principales funciones de las grasas son las de aportar energía y ácidos grasos esenciales que el organismo no puede sintetizarlos, de éstos se destacan el ácido linoleico y el alfa linolénico.

La densidad energética de las grasas es 2,2 veces superior a la de los carbohidratos y  proteínas y su incorporación a la dieta aumenta la densidad de la energía aportada.

Las grasas se utilizan principalmente durante la etapa deportiva de los caballos con los siguientes fines:

• Elevar la densidad energética de las dietas, en animales en training intenso en especial milleros y fondistas
• Animales inapetentes.
• Prevenir trastornos digestivos reemplazando parte de los granos.
• Mejorar la condición del manto.
• En equinos que padecen envaraduras
• En caballos nerviosos
• Aportar ácidos grasos esenciales.

Las fuentes más utilizadas son los aceites de maíz  y soja para aportar energía y los de pescado, lino y chía para aportar ácidos grasos esenciales.
En los caballos que se encuentran en competencia, es la energía el requerimiento que aumenta, más del doble que en mantenimiento, para soportar la actividad muscular.

El músculo requiere ATP  para su contracción y relajación; la demanda de este compuesto depende del tipo de actividad muscular desarrollada y del tipo de fibras musculares involucradas en dicha actividad.
En términos generales, el ejercicio puede ser de fuerza – velocidad y/o de resistencia.

Los combustibles utilizados por las células musculares para la producción de ATP difieren en ambos casos, en el primero se recurre a los fosfágenos (fosfocreatina ) y a la oxidación anaeróbica de la glucosa,  en el segundo caso la fuente de ATP se obtiene a partir de la oxidación aeróbica de glucosa y ácidos grasos.
Estas diferencias metabólicas en la obtención de energía entre los ejercicios de velocidad y resistencia sugieren la posibilidad de que la dieta pueda mejorar el rendimiento muscular de acuerdo a las fuentes energéticas que aporte (Glucosa, Grasas y AGV).

Los aceites han cobrado un importante papel como abastecedores de energía aeróbica en los caballos en los últimos años. Los aceites se absorben en el intestino delgado y son capaces de abastecer  a igual peso unas tres veces más energía que los granos. Esto permite aumentar la densidad de energía de la dieta ofreciendo igual cantidad de calorías en  un menor volumen de ración.

Se trata de una fuente energética segura ya que no es fermentescible en el intestino grueso tal como sucede con los almidones y  permite suministrar más calorías con  menores riesgos de ocasionar trastornos digestivos.
Los aceites de maíz y soja son los más palatables para los caballos, aunque no todos los aceptan en gran cantidad en la ración y deben suministrarse mediante una jeringa directamente en la boca.

Cuando se adicionan aceites a la dieta, se recomienda iniciar el aporte paulatinamente con 60 a 100 cc diarios en la boca o ración hasta alcanzar una dosis mínima de 250 cc diarios repartido en dos comidas, ya que menores cantidades no cumplen funciones energéticas relevantes y sólo producen un manto más suave y brilloso; los caballos adultos toleran hasta 500 cc  de aceite diarios sin inconvenientes.

Se han comprobado los siguientes efectos al aumentar la inclusión de aceites en la dieta de los caballos:  

• Aumento de la resistencia al trabajo con la consiguiente disminución de la fatiga al economizar el uso del glucógeno muscular.
• Aumento de la fuerza de contracción muscular en ejercicios intensos y breves.
• Los caballos que consumen estas dietas son más tranquilos.
• Disminución de las pérdidas sudorales.
• Son las más adecuadas para los caballos que realizan esfuerzos de resistencia (endurance)

En los caballos PSC el agregado de grasas a las dietas resulta de utilidad para:
• Elevar la densidad energética de las dietas, especialmente en animales poco comedores o que no logran llegar a un adecuado estado corporal.
• Aquellos caballos que presentan trastornos digestivos por baja tolerancia a los almidones.
• En equinos que presentan envaraduras o alteraciones metabólicas musculares.
• Enriquecer las dietas de los caballos que corren distancias a partir de la milla o superiores.

Otros aspectos a tener presente cuando se incorporan aceites en las dietas tradicionales son:
– Suplementar la ración de concentrados con Calcio, Magnesio, Selenio y Vitamina E.
– Para un mejor aprovechamiento metabólico de las grasas, el protocolo de entrenamiento debe incluir mayor trabajo aeróbico.
– Los efectos de la adición de aceites no son inmediatos y se observan luego de las 4 semanas de comenzada su implementación.
– Unos 300 cc de aceite puede reemplazar 1 kilo de grano de avena.

El otro uso de los aceites en los caballos es proporcionar AG insaturados (Omega3) para controlar o mejorar la condición de los caballos que padecen ciertas enfermedades tales como la artritis, alergias, enfermedad obstructiva pulmonar, infosura entre otras.
Esto constituye una indicación médica ya que los costos de estos aceites hacen poco práctico su uso como fuentes de energía.
Se recomienda una dosis diaria de 100 cc de aceite de pescado de aguas profundas o bien 200 cc de aceite de lino.

Por MV Guillermo O. González

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