Los alimentos del caballo – Parte 3

Existe un grupo de alimentos energéticos que se utilizan en menor proporción en las dietas de los caballos.
Dentro de éstos se encuentran los subproductos industriales, siendo el afrechillo de trigo el más conocido y el que ha ocupado un lugar muy especial.

Actualmente su uso disminuyó notoriamente, debido a los serios trastornos que se observaron con su uso, en especial durante la etapa de crianza. Esto se debió a que los afrechillos y otros derivados de la molienda de los granos tienen un elevado contenido de Fósforo fítico (1%)  – mayor que el de los granos – y muy bajo de Calcio (0,1%) lo que ocasiona un desbalance de estos minerales en la dieta, con la consiguiente alteración de la estructura de los huesos.

Esta característica no impide su uso en la alimentación de los caballos, ya que si se corrige el desbalance mencionado a través del agregado de  carbonato de calcio o conchilla (40 gramos / Kg de afrechillo)  y microminerales se neutralizan los efectos nocivos sobre el esqueleto; sin embargo se recomienda no incorporarlo en altas cantidades a las dietas.
El afrechillo de trigo se ha pregonado como un alimento refrescante y mejorador del contenido de humedad de la materia fecal debido a su contenido en fibras especialmente en caballos estabulados, se recomiendan dosis de 0,25 a 1 kilo por día en caballos adultos.

El afrechillo de arroz ha ganado popularidad en los últimos años debido a su alto contenido en aceite, relativo bajo contenido en fibras y en almidones y una buena concentración de energía. El mayor inconveniente de este insumo es la inestabilidad del aceite debido a la presencia natural de lipasas que producen un rápido enranciamiento y el rechazo a consumirlo por parte de los animales.
Ambos afrechillos son insumos de uso común en la elaboración de alimentos comerciales energéticos para caballos.

En la tabla siguiente se comparan las composiciones de los afrechillos de trigo, arroz y grano de avena por Kg de alimento tal cual se suministra.*

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Como se puede ver en el cuadro anterior las cantidades de energía que aportan los afrechillos son muy cercanas a la del  grano de avena, sin embargo las cantidades de almidón son  muy bajas. Esta característica de los afrechillos resulta de utilidad para emplearlos como fuente de energía alternativa a los granos en caballos que presentan intolerancia a los almidones o han padecido algún episodio de cólico o infosura. El afrechillo de arroz también debe adicionarse con calcio tal cual se recomienda en para el afrechillo de trigo.

Como se trata de subproductos industriales, los afrechillos son insumos bastante variables en su composición por lo que se recomienda su análisis para establecer más exactamente su perfil de nutrientes.
Los alimentos que contienen fibras de alta degradabilidad también resultan en una interesante fuente de energía.

Las más utilizadas – en especial por la industria – son las cascarillas de soja  y la pulpa de remolacha que contienen alrededor de 2,5 Mcal de ED por kilogramo. Se incluyen en alimentos balanceados para reemplazar los granos y hacerlos más seguros desde el punto de vista digestivo.
En los caballos que realizan deportes de resistencia como el endurance están indicados los alimentos que contienen una alta proporción de estas “súper fibras”  tal como se las ha definido en los Estados Unidos.

Otra ventaja de estos alimentos es la de crear un medio adecuado para el desarrollo de la flora microbiana en el intestino grueso del caballo, especialmente en aquellos que se encuentran estabulados y consumen poco forraje.
Las melazas  de caña de azúcar y los jarabes de azúcares de la industria del maíz no sólo aportan energía sino que también se utilizan como estimulantes del consumo en especial en animales estabulados y/o inapetentes.

Otras ventajas de las melazas es la de disminuir el polvillo de las raciones  y la de aglutinar sus componentes, evitando la selección de alguno de ellos por parte de los caballos.
Las melazas son escasas en proteínas y aportan azúcares digestibles en el intestino delgado que, además, le confieren su sabor dulce. Su energía es similar a la del grano de avena.

No conviene suministrar más del 5% de melazas en la ración de granos.
Su uso está contraindicado en potrillos en crecimiento, caballos con úlceras gástricas, que presenten intolerancia a los carbohidratos, hayan padecido infosura  o  en aquellos que se sospeche de sindrome metabólico equino (SME).

Los aceites han cobrado un importante papel como abastecedores de energía aeróbica en los caballos en los últimos años. Los aceites se absorben en el intestino delgado y son capaces de abastecer  a igual peso unas tres veces más energía que los granos. Esto permite aumentar la densidad de energía de la dieta ofreciendo igual cantidad de calorías en  un menor volumen de ración.

Se trata de una fuente energética segura ya que no es fermentescible en el intestino grueso tal como sucede con los almidones y  permite suministrar más calorías con  menores riesgos de ocasionar trastornos digestivos.
Los aceites de maíz y soja son los más palatables para los caballos, aunque no todos los aceptan en gran cantidad en la ración y pueen suministrarse mediante una jeringa directamente en la boca.

Cuando se adicionan aceites a la dieta, se recomienda iniciar el aporte paulatinamente con 60 a 100 cc diarios en la boca o ración hasta alcanzar una dosis mínima de 250 cc diarios repartido en dos comidas, ya que menores cantidades no cumplen funciones energéticas relevantes y sólo producen un manto más suave y brilloso; los caballos adultos toleran hasta 500 cc  de aceite diarios sin inconvenientes.

Se han comprobado los siguientes efectos al aumentar la inclusión de aceites en la dieta de los caballos:  

•         Aumento de la resistencia al trabajo con la consiguiente disminución de la fatiga al  economizar el uso del glucógeno muscular.

•         Aumento de la fuerza de contracción muscular en ejercicios intensos y breves.

•         Los caballos que consumen estas dietas son más tranquilos.

•         Disminución de las pérdidas sudorales.

•         Son las más adecuadas para los caballos que realizan esfuerzos de resistencia (endurance).

En los caballos PSC el agregado de grasas  a las dietas resulta de utilidad para:

•         Elevar la densidad energética de las dietas, especialmente en animales poco comedores o que no logran llegar a un adecuado estado corporal.

•         Aquellos caballos que presentan trastornos digestivos por baja tolerancia a los almidones.

•         En equinos que presentan envaraduras o alteraciones metabólicas musculares.

•         Enriquecer las dietas de los caballos que corren distancias a partir  de la milla o superiores.

Otros aspectos a tener presente cuando se incorporan aceites en las dietas tradicionales son:

  • Suplementar la ración de concentrados con Calcio, Magnesio, Selenio y Vitamina E.
  • Para un mejor aprovechamiento metabólico de las grasas, el protocolo de entrenamiento debe incluir  mayor trabajo aeróbico.
  • Los efectos de la adición de aceites no son inmediatos y se observan luego de las 4 semanas de comenzada su implementación.
  • Unos  300 cc de aceite  puede reemplazar 1 kilo de grano de avena.

Hemos visto que existen alternativas al uso de los granos como alimentos energéticos en la alimentación de los caballos, estos ingredientes pueden incorporarse a la dieta en aquellas situaciones convenientes en cuanto a disponibilidad y costos se refiere, en las cantidades adecuadas y conociendo sus principios de uso.

No hemos tratado aquí  los alimentos balanceados, de los que nos ocuparemos en otra entrega.

 Por MV Guillermo O. González

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