Los alimentos del caballo – Parte 5

Los caballos requieren en ciertos momentos de su vida altas concentraciones de minerales en sus dietas y difícilmente serán cubiertas por los alimentos que consumen, obligando a suplementarlos para equilibrar las dietas y cubrir sus necesidades.

Los suplementos alimenticios más difundidos en los caballos son los minerales, los vitamínicos y la combinación  de ambos, los vitamínico- minerales.
Existen en el mercado una oferta muy variada de estos suplementos que se diferencian en su composición tanto en sus componentes como en sus concentraciones.
Sabemos que una adecuada nutrición mineral comprende tanto el suministro de cantidades adecuadas de los minerales así como también respetar las relaciones entre éstos. Por esto, los suplementos minerales deben ser adecuados a la dieta consumida por los caballos ya que las mismas varían en sus concentraciones de minerales y pueden producirse desequilibrios entre éstos.

Los minerales son los nutrientes más reactivos debido a su tendencia a formar uniones químicas y a sus cargas eléctricas. Existen numerosas interacciones entre los minerales y entre éstos y ciertos compuestos del alimento. Son ejemplos de estas interacciones más destacadas en los caballos:
a)     Excesos de Fósforo que bloquean la absorción de Calcio
b)     Excesos de Hierro que dificultan la utilización del Cobre, Manganeso y Zinc.
c)      La presencia de los fitatos de los cereales y los oxalatos de ciertos pastos que afectan la absorción de Calcio y algunos microminerales.

El esquema que se muestra a continuación grafica las interacciones antagónicas y sinérgicas entre minerales.

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Debido a estas características de los minerales, se utiliza el término BIODISPONIBILIDAD que se refiere a la medida en que un elemento (mineral) suministrado al animal bajo la forma de un determinado portador (suplemento, alimento, etc.) tiene la posibilidad de cumplir sus funciones específicas en  el organismo.
Por ejemplo: para el caso del Selenio, es necesario que se incorpore a la molécula de la enzima Glutatión Peroxidasa (Gspx) para cumplir sus funciones como antioxidante celular. O en el caso del Hierro que deberá incorporarse a la molécula de hemoglobina y ésta empaquetarse en los eritrocitos para un eficiente transporte  de oxígeno a los tejidos.

Estas características de los minerales determinan que su presencia en la dieta no sea garantía de su asimilación como ocurre con otros principios nutritivos.

Debido a la variación en la biodisponibilidad de los minerales, la industria ha desarrollado complejos orgánicos de microminerales denominados quelatos.
Estos son el producto de una fuerte unión entre el mineral y un aminoácido o pequeño péptido en dos puntos de su molécula. Estas uniones impiden que el metal reaccione con otros elementos del contenido digestivo que comprometen su absorción.
De esta manera el mineral contenido en el quelato es fácilmente absorbido y llevado a los tejidos para cumplir sus funciones específicas. Además las formas orgánicas de los microminerales  son potencialmente menos tóxicas que sus sales inorgánicas, lo cual permite en ciertos casos tener una mayor seguridad en el manejo de estos elementos tal como ocurre con el selenio y el cromo.

Los ingredientes que conforman un determinado suplemento comercial pueden variar en su biodisponibilidad lo cual afectará su eficiencia nutricional, por esto es conveniente que el profesional veterinario analice la composición mineral y los ingredientes de los diferentes suplementos comerciales a los fines de determinar  cual o cuáles son los más adecuados para una determinada situación.

Para una adecuada suplementación mineral o vitamínico es importante tener presente las siguientes recomendaciones:
a)     Efectuar un diagnóstico lo más preciso posible de las posibles carencias o desbalances minerales mediante el análisis de los alimentos y de perfiles metabólicos en los caballos a suplementar.
b)     Conocer los requerimientos de las diferentes categorías de caballos
c)      Estimar los aportes de la dieta en base a datos de su probable composición consultando las tablas correspondientes o bien, si se justifica, realizar el análisis de los minerales que contienen los alimentos.
d)     En base a los puntos b y c, seleccionar el o los suplementos que más se adapten a la dieta consumida por los animales y establecer su dosificación.
e)     Garantizar que los animales consuman las cantidades adecuadas de los suplementos.
f)        Observar la respuesta clínica y metabólica de los animales mediante análisis en sangre y orina los cuales permiten establecer si la asimilación de los minerales suplementados es la adecuada.
g)     Considerar que las condiciones ambientales y climáticas pueden afectar la composición mineral de los pastos y concentrados, provocando cambios en las estrategias de suplementación.
h)      Lo ideal es la elaboración de un suplemento mineral específico para cada situación particular.
i)        La inversión que se realice en implementar una correcta suplementación mineral es dinero muy bien invertido debido a que el impacto de las deficiencias minerales pueden llegar a malograr un producto de excelentes condiciones genéticas para el deporte.

El uso de los suplementos vitamínicos muchas veces es controvertido ya que los caballos son capaces de sintetizar vitaminas del complejo B  en su intestino grueso y cuando se encuentran consumiendo pasturas frescas o verdeos, éstos aportan una cantidad adecuada de vitaminas. Por otra parte, no hay reportes de carencias vitamínicas en caballos a campo.

La suplementación vitamínica es costosa y debe ser utilizada con criterio, las situaciones más comunes en las que se recomienda suplementar vitaminas en los caballos son:
a)     Animales estabulados en preparación para ventas o en entrenamiento.
b)     Padrillos en servicio.
c)      Caballos viejos en pobre condición corporal.
d)     Potrillos destetados anticipadamente o huérfanos.
e)     Animales convalescientes.
f)        En períodos de sequía prolongada o heladas y en aquellas situaciones que se suministre como fuente de forraje rollos o fardos.

La suplementación mineral y/o vitamínica es indispensable en las categorías más exigentes y en ciertas condiciones ambientales. Su implementación requiere asesoramiento profesional y recursos de diagnóstico para lograr que la misma sea efectiva tanto desde el punto de vista biológico como económico.

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