Nutrición, alimentación y comportamiento del caballo

Ya mencionamos en numerosas oportunidades que los caballos son herbívoros monogástricos que están capacitados para alimentarse en base a hierbas (pastos). Esta capacidad para obtener los nutrientes necesarios se realiza gracias a su capacidad de pastorear gran cantidad de horas diarias- unas 14 a 16 horas – y a una gran habilidad de selección, cosechando las partes más tiernas (digestibles) lo cual le permite un mejor aprovechamiento del material fibroso.

Estas características ingestivas que se observan en los caballos en pastoreo, condicionan un comportamiento fisiológico de su tubo digestivo y de su metabolismo, siendo las más importantes:

a) Siempre hay contenido en el estómago e intestinos.
b) Se produce gran cantidad de saliva debido a la gran actividad masticatoria diaria.
c) El pH del intestino grueso está muy cercano a la neutralidad ( 6,7 ).
d) Obtiene la mayor parte de la energía de los productos de la fermentación en el intestino grueso, los llamados ácidos grasos volátiles (AGV)
e) Los niveles de glucosa en sangre (glucemia) permanecen muy constantes, con pocas variaciones.
f) Bajas secreciones de insulina.

Cuando los caballos son estabulados en su etapa deportiva, es necesario utilizar alimentos concentrados tales como los granos y alimentos balanceados para satisfacer los requerimientos de energía que se duplican cuando se llega al momento de las competencias.
Los granos y balanceados proveen energía a partir de la glucosa que se absorbe como producto de su digestión en el intestino delgado.

Con el manejo de la alimentación en el box se rompe el esquema fisiológico de la alimentación continua debido a la oferta de dos grandes raciones de concentrados al día lo que produce fluctuaciones en el contenido intestinal y menor actividad fermentativa.
El manejo de la alimentación en la cual se imponen ayunos que pueden llegar a varias horas (hasta un día) también favorece situaciones que afectan la fisiología digestiva.

Los cambios que produce este manejo nutricional y alimenticio, contrastan con los observados en los animales a campo:

a) El estómago permanece vacío durante períodos más o menos prolongados lo cual favorece la producción de úlceras gástricas.
b) Menor producción de saliva que es un producto amortiguador de la acidez gástrica e intestinal.
c) Los almidones procedentes de los granos que no son digeridos en el intestino delgado, pasan al intestino grueso disminuyendo su pH (acidosis) con el consecuente peligro de cólicos y eventualmente infosura.
d) Se observan grandes variaciones de glucosa en sangre luego del consumo de la ración de granos, acompañados de alta secreción de insulina.

Como vemos la estabulación y la inclusión necesaria de granos en las dietas de caballos deportivos produce cambios importantes en su fisiología y metabolismo.
En uno de los aspectos que más impacta estos cambios alimenticios y de manejo en algunos caballos es en su comportamiento, en especial su nerviosismo y/o indocilidad. Esta conducta indeseable complica el aprendizaje y el entrenamiento del ejemplar quien muchas veces tiene una excelente capacidad deportiva.

¿Qué evidencias científicas tenemos de la influencia de la alimentación sobre el comportamiento equino?

En experiencias controladas el Dr. Nell Davidson y equipo comparó el comportamiento de dos grupos de caballos estabulados que consumían diferentes dietas (Forraje o forraje / grano) y dos planes de ejercicios (ligeros o fuertes). Cuando recibieron grano y  ejercicio liviano, los caballos mostraron los mayor inquietud cuando estaban solos en sus boxes y tampoco eran obedientes.
Los caballos que sólo comieron forraje y realizaron ejercicio extenuante eran menos inquietos y más cooperativos. Los investigadores concluyeron que tanto la dieta como el ejercicio producen efectos sobre el comportamiento equino.

Otro estudio dirigido por el Dr. Jan Bowman, en la Universidad Estatal de Montana (USA), sugirió una dieta que podría disminuir el comportamiento nervioso en caballos jóvenes. Trabajó con una docena de cuartos de milla que estaban empezando su entrenamiento. Todos los caballos fueron alimentados con hierba / heno de alfalfa a voluntad, y la mitad también comió 2,5 kilos de “sweet feed” (granos con melaza). Un entrenador trabajó con cada caballo cinco días a la semana, observando la ansiedad y la obediencia. Los caballos llevaban podómetros y monitores de ritmo cardíaco mientras estaban siendo entrenados. Los resultados del estudio mostraron que los comedores de alimentos dulces eran más vivaces, menos obedientes, más resistentes a ser ensillados, más inclinados retozar y correr, más ansiosos cuando se separaban de la manada, más asustadizos y más inclinados a vocalizar que los caballos en la dieta del pasto solamente.

Esto sugiere que las dietas con altos niveles de azúcar pueden estar relacionadas con el comportamiento nervioso, mientras que las dietas con niveles bajos de azúcar pueden permitir que los caballos jóvenes permanezcan un poco más tranquilos ante nuevas situaciones y experiencias.

De estas experiencias y otras observaciones, se concluye, entonces, que la alimentación tiene gran influencia en el temperamento de los caballos. Los alimentos que aportan fibras y las grasas pueden utilizarse – reemplazando parte de los granos – para modificar la conducta en caballos nerviosos o agresivos. Este efecto se explicaría por un menor aumento de la glucemia cuando se consumen estos alimentos en relación al consumo de granos.

Estas observaciones son interesantes para ser aplicadas en potrillos o potrancas que son muy nerviosos e indóciles  al iniciar su entrenamiento ya que cambian sus condiciones ambientales, de manejo y nuevos aprendizajes que alteran en muchos de ellos su conducta y reacciones frente a estos cambios.

Es común observar en potrancas o yeguas muy nerviosas una mayor tendencia a las envaraduras musculares de manera recurrente (RER). Cuando se cambia la dieta de éstas, incluyendo un menor porcentaje de grasas y fibras y disminuyendo el consumo de granos se observa un menor nivel de las enzimas musculares en sangre y una atenuación de los episodios de envaraduras. Ofrecer la ración de granos en tres o cuatro comidas también es una medida recomendable para evitar grandes elevaciones de la glucemia luego de su consumo.

En nuestra experiencia, en estos animales, además del cambio alimenticio mencionado, la suplementación con magnesio, vitamina E y electrolitos ayudan al control de esta enfermedad. Es notable el cambio en la conducta cuando se toman estas medidas.

En general, la mejor práctica para evitar o minimizar problemas relacionados con el medio ambiente consiste en mantener el entorno del caballo y las prácticas de manejo de los piensos tan cerca como sea posible de los de caballos que viven en condiciones naturales.
En todos los casos recomendamos consultar con un profesional veterinario para que realice un diagnóstico de la salud del caballo ya que existen numerosas condiciones de salud que pueden modificar el comportamiento de los equinos.

Por MV. Guillermo O. González

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